Por qué hacer terapia
El sufrimiento emocional intenso y que perdura en el tiempo nos hace la vida muy difícil, provocando un inmenso malestar.
La razón nos dice algo pero muchas veces la emoción hace caso omiso: por ejemplo, a pesar de tener una vida aparentemente satisfactoria, hay personas que sienten una tristeza de la que no pueden despojarse. Se dicen a sí mismas cosas como: “pero si tengo salud, pero si tengo trabajo, etc…” y, a pesar de entenderlo, la pena continúa impidiéndoles vivir en paz.
Otras veces no consiguen quererse a sí mismas y se ven feas, o poco inteligentes, a pesar de saber objetivamente que eso no es tan real como lo perciben. Su autoestima es baja.
En otras ocasiones, la angustia y el miedo provocados por situaciones que pueden ser incluso triviales los paralizan y les impiden tener una vida funcional.
El cuerpo también falla cuando las emociones negativas persisten y hay personas con dolores de cabeza continuos, insomnio, dolores de espalda o de estómago que no tienen una aparente razón física pero que son muy reales y causan gran malestar.
Te ayudaré a encontrarte mejor.
No sólo a entender por qué te sientes así y qué es lo que originó que tus emociones se volvieran en tu contra. Puedo ayudarte a salir de esa espiral, a que consigas conectar con una parte más sana de tus emociones y que poco a poco vayas viviendo de otra manera. En definitiva, que alcances un grado de serenidad suficiente para que la vida sea el lugar agradable que te mereces.
Te acompañaré en el camino e iremos al ritmo que se adapte a tus necesidades.
Deja que coja tu mano y ponte a caminar.
